cartilago 1Las lesiones condrales de la rodilla tienen diferentes manifestaciones y modos de presentación. Los síntomas y los tratamientos dependerán del tamaño de la misma, de la localización, de la demanda funcional, de la presencia de cuerpos libres condrales, del espesor de la lesión, de la alineación de la extremidad, del tiempo de evolución y de las lesiones acompañantes.

Las técnicas clásicas de tratamiento como el desbridamiento, la abrasión o la microperforación permiten tratar lesiones de pequeño o mediano tamaño, o lesiones poco sintomáticas. Sin embargo, en lesiones más avanzadas se recurre a técnicas de restauración en las que se intenta recubrir el defecto con tejido cartilaginoso. Aunque el enfoque debe ser totalmente personalizado, las dos técnicas más frecuentemente realizadas por el Doctor Gelber se diferencian en si la lesión es sólo del cartílago articular o si por otro lado la lesión también compromete el hueso subyacente (lesión osteocondral).

Lesión condral 

Las lesiones condrales que afectan a todo el espesor del cartílago normalmente requieren ser tratadas mediante alguna técnica de sustitución o regeneración. Actualmente se preconizan numerosos tratamientos basados en factores de crecimiento o suplementos alimenticios que prometen una regeneración del mismo. Sin embargo, nunca se ha demostrado que esto sea una realidad y más bien su uso en estos casos tienen otro trasfondo alejado del conocimiento científico. Una técnica de reciente desarrollo y que ha demostrado resultados muy favorables es la de asociar un perfeccionamiento de la llamada microfractura junto a un estabilizador del producto de la misma.

La microfractura consiste en la realización de pequeños canales en el hueso subcondral para permitir que las células progenitoras de la médula ósea del paciente accedan al área de la lesión, y posteriormente ayuden a generar un fibrocartílago que rellene el defecto condral. Sin embargo estas células normalmente se diluyen de la zona a regenerar debido a su falta de contención. Se ha desarrollado un perfeccionamiento de la microfractura, la cual generaba canales de unos 3mm de diámetro, cuando la nueva técnica, denominada nanofracturas, realiza canales de tan sólo 1mm de diámetro, permitiendo aumentar la precisión y eficacia. Para evitar que las células progenitoras se diluyan, se combina la técnica con la aportación in situ de una mezcla de sangre del paciente con un producto denominado Chitosan (BST-Cargel). Juntos, generan un coágulo con un microambiente especialmente idóneo para que las células progenitoras se desarrollen y regeneren el cartílago. Si bien hasta ahora no hay ninguna técnica que haya demostrado regenerar perfectamente la compleja estructura del cartílago original, esta si que ha demostrado unos resultados histológicos y clínicos muy alentadores.

Lesión osteocondral 

Cuando las lesiones afectan no sólo a todo el espesor del cartílago sino también al hueso subyacente, una técnica que regenere solamente la capa cartilaginosa fallará en su intento de recuperar un normal funcionamiento de la rodilla. Una vez más, el tratamiento depende del tamaño y localización de la lesión. Sin embargo, es de preferencia del doctor Gelber la realización de transferencias de cilindros osteocondrales del propio paciente (autólogos), técnica denominada como mosaicoplastia. En los casos que la lesión a tratar sea muy grande, puede ser necesario que la fuente del injerto sea un banco de tejidos.

Osteocondritis disecante 

La osteocondritis disecante de la rodilla (OCD) es una enfermedad causada por una reducción temporal del aporte sanguíneo al hueso de la rodilla. Ocurre más frecuentemente en adolescentes, generando dolor por el desprendimiento de una fragmento de cartílago y su hueso subyacente. Sin embargo, muchas veces el fragmento sólo está parcialmente desprendido y puede dar una falsa sensación de normalidad en su exploración artroscópica.
Los síntomas de la OCD incluyen dolor, tumefacción de la rodilla, limitación de la movilidad y bloqueos ocasionales debido a fragmentos osteocondrales desprendidos dentro de la articulación.

El tratamiento de la OCD dependerá fundamentalmente de dos factores:

  • El estadío de la lesión: En grados I ó 2, donde la lesión aún se encuentra sin desprenderse, la capacidad de curación con tratamiento conservador es mayor que si el fragmento ya se encuentra parcial o totalmente separada de su sitio originario.
  • La madurez esquelética del paciente: en los pacientes postpuberales donde las fisis de crecimiento se encuentran en una fase avanzada de su cierre, la capacidad de curación espontánea o con ayuda de tratamiento conservador disminuye enormemente.

El tratamiento quirúrgico de la OCD se realiza de forma artroscópica en la gran mayoría de los casos. Las opciones de tratamiento dependerán del tamaño y evolución de la enfermedad:

  • Resección de fragmentos osteocondrales libres: se realiza como único gesto es situaciones muy limitadas. Por lo general se realiza en combinación con otras técnicas mas complejas.
  • Fijación de la lesión: Es la situación ideal del tratamiento artroscópico. Se realiza cuando la lesión se encuentra parcial o totalmente desprendida. En muchas situaciones, aunque la lesión parezca estar en su sitio, la precisa evaluación objetiva que la misma en realidad se encuentra inestable. En estos casos, se realiza la eliminación del hueso enfermo que se encuentra debajo del cartílago separado previamente, se lo rellena con muy pequeñas cantidades de hueso extraído de la misma rodilla, para finalmente cerrar el defecto con el cartílago sano y fijarlo con 1 ó 2 tornillos. Estos tornillos se retirarán después de aproximadamente 2 meses desde su colocación. Durante este período, aunque la movilidad no es necesario que se limite, el paciente no puede apoyar su peso en esa extremidad inferior.
  • Reconstrucción de la lesión: En casos avanzados de OCD cuando el fragmento osteocondral desprendido no se encuentra viable, o en defectos condrales de otras causas, es necesario recurrir a cilindros osteocondrales del propio paciente (mosaicoplastia) para rellenar el defecto de forma artroscópica, en la gran mayoría de casos.